Los ejidatarios de los alrededores del aeropuerto de Toluca obviamente han estado leyendo este espacio puesto que para soltar sus tierras a la autoridad aeroportuaria y permitir la expansión del aeropuerto de más rápido crecimiento del país han solicitado convertirse en socios mayoritarios del mismo, que se les construya una escuela de aviación para sus hijos y que además se les pague a US$600 el metro cuadrado. Y así, en dólares.
No sé si lo de ser socios mayoritarios se pueda hacer. Obviamente parte del pago por sus tierras podría hacerse en acciones y terminarían con un buen porcentaje de la propiedad, pero no sé si alcance para ser mayoría ya que la inversión en construcción, equipos, operación y promoción también es muy importante. De todos modos, una participación de este tipo haría sentir al pueblo mucho más comprometido con el bienestar del aeropuerto y serviría para impulsar el desarrollo de la región, y no sería la primera vez que se hace algo así en el mundo.
Lo de la escuela está muy bien, porque permitiría incrementar el nivel de vida para las nuevas generaciones y haría al aeropuerto parte de la comunidad. Sin embargo creo que sería mejor que se creara un fondo para otorgar becas a los hijos de los ejidatarios que deséen dedicarse a algo relacionado con la aviación en alguna de las escuelas ya establecidas o que se establezcan en un futuro. Esto permitiría usar el dinero íntegramente en la educación sin meterse en los quebraderos de cabeza que significan construir y administrar una escuela, así como elegir las mejores escuelas o poder cambiarlas si es necesario. El dinero incluso puede venir por partes iguales de la autoridad aeroportuaria y los ejidatarios y administrarse mediante un comité conjunto.
Por su parte las autoridades tienen ideas muy diferentes. El director de Desarrollo Urbano dice que de acuerdo al uso de suelo establecido actualmente, el precio por metro cuadrado en esa zona es de alrededor de US$20, pero como ya lo he dicho yo cientos de miles de millones de veces, ése no es el uso de suelo que se le va a dar. Y él mismo admite que una vez hecho el cambio a “uso aeroportuario” el precio podría llegar a los US$1000. Mira que chistosos, mejor que hagan el cambio de uso de suelo primero y luego que compren los terrenos, así la oferta de los ejidatarios hasta resulta ventajosa.
Al respecto de que no se puede pagar en dólares, pues eso es cierto. En México la moneda en curso legal es el peso, así que la transacción final se tendría que hacer en pesos, pero eso no quiere decir que los contratos no se puedan celebrar en dólares y el pago hacerlo en pesos al tipo de cambio del día. Eso ocurre muchísimas veces todos los días en el país.
El secretario de Comunicaciones del Estado dice que ellos están partiendo de una oferta de entre US$25 y US$30. Es decir, ridículamente menor a la del mercado. Al alcalde de Toluca la oferta se le hizo “pretenciosa”, a lo mejor porque no tiene tierras ahí. De todos modos ofreció su intermediación. Con toda la enorme visión que caracteriza a los políticos mexicanos dijo además que para que quieren una escuela de aviación si lo que les hace falta es electricidad, agua y otro servicios. Sólo que se le olvidó que esos servicios son responsabilidad de municipio, no de la autoridad aeroportuaria, y que no debe ser pretexto para escurrir el bulto. Una cosa no excluye a la otra.
Los ejidatarios tienen que verse serios, profesionales y negociadores; pero las autoridades y el gobierno tienen que tomarse en serio el bienestar de la región y no estar viendo a quien se friegan y como se lo van a fregar.